Embarazo en Adolescentes

Embarazo en Adolescentes

Una de las situaciones habituales que nos toca en nuestro trabajo es recibir pacientes adolescentes embarazadas. Aún cuando la proporción es baja no deja de llamar la atención que a pesar de las múltiples políticas de salud implementadas, de la distribución gratuita de anticonceptivos en los consultorios y la facilidad con que pueden comprarse en las farmacias (sin receta y los genéricos a bajo costo), esta situación sigue constituyendo un problema de salud importante en nuestro país.

En gran parte de Latinoamérica y en muchos países del Caribe se carece de políticas públicas de salud sexual y reproductiva y no se valoran los derechos reproductivos o sexuales de los adolescentes, por lo que las condiciones para atender estos embarazos son bastantes más deficientes que en nuestro país. Según la UNICEF influyen en estos embarazos los cambios socioeconómicos, la escasa educación sexual y los nuevos estilos de vida, incluida la influencia de los medios de comunicación ya que se trata de una población más susceptible a la curiosidad, al abuso sexual, al pago por servicios sexuales y a la falta de información y orientación de los padres.
La tasa de fecundidad ha descendido en forma significativa en los últimos años, siendo de 2,6 hijos por mujer en República Dominicana, correspondiendo a prácticamente la misma cifra en nuestro país y en el resto de Latinoamérica. Sin embargo, hay ciertos subgrupos poblacionales en que esta cifra se ha incrementado, debido a su vez a un aumento en la proporción de mujeres de entre 15 y 19 años que han iniciado el proceso de procreación. Según un estudio del año 2006 relalizado por UNICEF se estima que al llegar a los 19 años un 42% de las adolescentes se habrán embarazado, y que un 33,9% ya serán madres. Otros estudios sobre el embarazo adolescente de la población caribeña revela que casi dos de cada cinco (36,8%) de las mujeres con edades de entre 15 y 19 años no habían superado la enseñanza primaria. El 35,1% de las más pobres se había embarazado alguna vez y el 30,1% ya era madre, mientras que entre las pertenecientes al grupo económico más alto los casos se situaban entre 10,5% y 6,2% respectivamente. A escala mundial los altos niveles de reproducción de esta zona sobresalen por sobre Europa, América del Norte, Oceanía y Asia, solo África está por sobre América Latina y el Caribe, con una tasa de fecundidad de 4,68, siendo el mayor porcentaje de adolescentes embarazadas.

SITUACIÓN EN CHILE

Según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas), en el año 2012 la población adolescente chilena era de un 15,6% de la población total. De estos el 52% tienen entre 15 y 19 años y el 48% corresponde a adolescentes de 10 a 14 años.
La edad de iniciación sexual promedio es de 16 años y existen diferencias importantes en Chile según el nivel socioeconómico, siendo en sectores mas acomodados más tardía. Este inicio precoz se relaciona con el embarazo adolescente y con las problemáticas que puede implicar tanto para la madre como para toda la familia,  de  la falta de oportunidades, el abandono de la vida escolar y, con ello, un futuro de inseguridad y pobreza en la mayor parte de los casos.
Según tasas del SERNAM en el año 2011 existían en Chile 41.289 adolescentes embarazadas, esto lo sitúa en alrededor de entre un 13-14% de mujeres, considerando que pueden haber algunas en lactancia o embarazadas nuevamente y aún sin control.
Chile en comparación con América Latina se encuentra en el lugar 16, con un porcentaje de 12,3% de mujeres entre 15 y 19 años que son madres o están embarazadas. La mayor cantidad de embarazos adolescentes se ubican en países como Nicaragua, Honduras y Ecuador, con alrededor de un 18-20%.

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FACTORES DE RIESGO

Los riesgos del embarazo adolescente están dados principalmente por la biología propiamente tal, el desarrollo puberal, las relaciones con los padres, la familia y los pares, la influencia de los medios de comunicación y de las redes sociales. Se ha estudiado una clara asociación entre maduración precoz y menarquia precoz (primera regla), y en el caso de los hombres también se producirían aumentos hormonales que darían lugar a un aumento de la líbido e interés sexual, cuando hay una maduración anticipada.
Según el Estado Mundial de la Infancia en el 2007 “las niñas menores de 15 años tienen cinco veces más probabilidades de morir durante el embarazo que las mujeres mayores de 20 años. Si una madre tiene menos de 18 años la probabilidad de que su bebé muera durante el primer año de vida es un 60%, incluso en caso de que sobreviva existe una mayor probabilidad de que sufra de bajo peso al nacer, desnutrición o retraso en el desarrollo físico y cognitivo”.
Los múltiples factores que caracterizan estos embarazos en un porcentaje importante de la población son una mala o inadecuada ingesta de alimentos, recordemos que muchas adolescentes ocultan su embarazo hasta etapas avanzadas, falta de control médico adecuado por las mismas razones, un organismo no totalmente preparado para concebir, las deterioradas relaciones de pareja o familiares en un contexto donde lo más probable es que sea un embarazo no esperado, el maltrato ocasional y, en algunos casos discriminación, de género.

CONSECUENCIAS

En gran parte de los casos, aún cuando hoy se ha regulado la continuidad de la vida escolar de la adolescente embarazada en nuestro país, muchas abandonan o postergan sus estudios por un embarazo complicado, por no poder delegar el cuidado de sus hijos, por la pérdida de la pareja etc., por lo tanto, la posibilidad de seguir progresando desde el punto de vista intelectual y académico muchas veces se ve frustrado.
Suele ocurrir que las adolescentes se quedan solas al embarazarse por cuanto las parejas, generalmente de la misma edad, continúan con sus vidas de estudiantes, de hijos y de amigos sin acompañar realmente a la madre, lo que favorece la aparición de cuadros depresivos o ansiosos en la madre, sobretodo cuando el recién nacido por las mismas características nace con alguna afección que requiera una dedicación absoluta.

REGULACIÓN DE FECUNDIDAD

Chile en el año 1967 definió la política de regulación de la fecundidad dentro del programa de salud de la mujer, sin embargo, ésta se dirige a todas las mujeres, no incluyendo ninguna diferenciación o acápite especial para la adolescente. Sin embargo, existen datos obtenidos del Programa de Salud Integral de Adolescentes del año 2012 que estiman en un 1% del total de mujeres en control Regulación de Fecundidad a mujeres menores de 15 años y un 12.9% de entre 15 a 19 años. A pesar de que el control aún es bajo ha habido un incremento de 400% desde el año 2008 en adelante (en 4 años), en el grupo de menos de 15 años y de un 35,7% en el de 15 a 19 años.

De acuerdo a nuestra experiencia sentimos que siempre será poca la información entregada a las adolescentes o a las mujeres en general sobre su cuerpo, su fisiología, y sus procesos en general. Creemos que hoy más que nunca deben funcionar las redes de apoyo como son la familia, las comunicaciones y las redes sociales. Si bien es cierto en nuestra realidad no son tantas las embarazadas adolescentes que controlamos, sí es un problema país y mientras mayor difusión podamos hacer entre todos de toda la problemática implícita, será una contribución a disminuir los índices de embarazo adolescente en nuestra sociedad.

 

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