Fumar en el embarazo

FUMAR EN EL EMBARAZO

Introducción

Las estadísticas de los distintos países varían entre un 10 a un 20% de mujeres embarazadas fumadoras y esto es corroborado por la OMS. Con respecto a nuestra, país hay consenso en torno al 10%, sin embargo, no se trata de una cifra totalmente confiable por cuanto hay un porcentaje de mujeres que no reconocen su adicción frente al personal de salud.

El humo del cigarrillo contiene alrededor de 2.500 componentes químicos y así como está comprobado el daño en personas adultas, no podemos pensar que esto no se transmita al feto durante el embarazo. El monóxido de carbono y las dosis de nicotina interfieren con el suministro de oxígeno al feto, ya que la nicotina cruza la placenta alcanzando en él concentraciones incluso superiores a la de la madre.
La exposición del feto al humo del cigarrillo por parte de la madre, padre o personas que vivan en la misma casa, tienen directa influencia sobre su desarrollo, en su crecimiento y, después de nacido, en su aparato respiratorio e infecciones recurrentes de oídos.

Generalidades

En los últimos años se ha visto un incremento en el tabaquismo en la población femenina atribuible, según los estudios, al ingreso masivo de la mujer al trabajo remunerado y fuera del hogar, a la mayor educación y mayor urbanización de las poblaciones.
Es difícil cuantificar cuál es el número real de mujeres que fuman durante su embarazo (se estima en un 12% a 20%) y, más complejo aún, el número de cigarrillos diarios que cada una de ellas consume. Por otra parte, se estima que el 30% deja de fumar al saberse embarazada y el 70% no modifica su conducta.

Creemos que es fundamental enfrentar este problema como una patología más del embarazo de manejo de obstetras, matronas, neonatólogos y pediatras, sobretodo considerando que las pacientes en general no reconocen esta adicción como un problema real durante este periodo.
Como está demostrado, fumar produce cáncer de pulmón, de lengua, de boca, faringe, etc., problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares y otros riesgos de menor envergadura, en la población en general.
Cuando la madre embarazada fuma, absorbe el humo del cigarrillo por el tracto respiratorio y la mucosa bucal distribuyéndose rápidamente a todo el organismo. A consecuencia de esto, el feto asume el status de fumador pasivo con todo lo que esa situación conlleva, la nicotina estimula el sistema nervioso central, causando liberación de catecolaminas (adrenalina-noradrenalina, mediadores de stress) desde la médula adrenal y las células nerviosas determinando vasoconstricción, elevación de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.
Además, se considera a la nicotina causante de insuficiencia placentaria con los efectos negativos que significa esto en el feto, como una restricción de crecimiento, y en el niño problemas respiratorios en los primeros años de vida. El monóxido de carbono (componente del humo del cigarrillo) tiene gran afinidad con la hemoglobina y compite con el oxígeno por el transporte, superándolo y ocupando los receptores en mas de un 10 a un 15% del total circulante, cifra que aumenta en la medida que la madre aumente la cantidad de cigarrillos fumados.
Otros componentes del humo del cigarrillo como el óxido nítrico y las cianidas también tienen efectos sobre la hemoglobina, provocando en ella incapacidad para transportar oxígeno y generando así hipoxia fetal y placentaria.

El fumar duplica prácticamente el riesgo de que el feto nazca con bajo peso, y también hay estudios que sugieren que influiría en el desencadenamiento de los partos prematuros, en cuyo caso el riesgo de problemas de salud aumenta seriamente dependiendo el tiempo de gestación en que se produce el parto.

fumar en el embarazo

Posibles efectos del cigarillo durante el embarazo

– Abortos espontáneos: se sugiere que habría una asociación entre los abortos espontáneos y mujeres fumadoras ya que el tono muscular uterino (miometrio, nombre del músculo uterino), estaría aumentado lo que a su vez dificultaría la implantación del óvulo fecundado y, además, porque la nicotina es capaz de activar una enzima (fofolipasa A2) que aumentaría los niveles de prostaglandinas que provocarían el aborto.

– Infertilidad secundaria (imposibilidad de un segundo embarazo): También aparece en algunos estudios como causa de la nicotina, aunque en otros se descarta absolutamente.

– Embarazos ectópicos: Se produciría una disfunción en el transporte del óvulo por los cilios de la Trompa de Falopio, lo que aumentaría la incidencia de ello en mujeres fumadoras, que se reduciría bastante cuando las mujeres fuman menos de 10 cigarrillos diarios.

– Placenta previa: Aunque no se conoce exactamente el motivo, hay un demostrado aumento del riesgo de placenta previa en mujeres fumadoras (el riesgo en mujeres no fumadoras es de 5/1000 y en fumadoras de mas de 10 cigarrillos diarios  es de 20/1000).

– Desprendimiento de placenta: Algunos autores sugieren que por la hipoxia descrita antes existiría mayor riesgo de esta patología.

– Parto prematuro: El 6.7% de todos los partos son partos prematuros y el mayor porcentaje de ellos son madres fumadoras.

– Alteraciones inmunológicas: Las mujeres embarazadas fumadoras suelen tener un recuento de glóbulos blancos permanentemente elevados. A su vez, el moco cervical (cuello uterino), está alterado dando como resultado la disminución de las defensas locales y aumentando la probabilidad de infecciones recurrentes del cuello del útero y del amnios (membrana que contiene al feto y al liquido amniótico), incluso en casos más severos podría terminar en cáncer de cuello uterino.

– Policitemia neonatal: El aumento de glóbulos rojos que contienen hemoglobina podría estar aumentado en mujeres fumadoras. Los valores son mayores en los recién nacidos cuanto más severa es la dependencia al tabaco de la madre durante el embarazo. El humo del cigarrillo, además de contener nicotina, también contiene altos niveles de monóxido de carbono y compuestos de nitrógeno.

– Malformaciones congénitas: La nicotina en la sangre podría inducir malformaciones congénitas, tales como alteraciones esqueléticas, de cadera y palatinas. Estas observaciones han podido ser comprobadas en animales, no así en el humano.

– Bajo peso al nacer: Según diversos estudios que el peso del recién nacido de madre fumadora es significativamente menor que el de aquellos de madres que no fuman. Este descenso de peso corresponde a la reducción proporcional de todas las dimensiones corporales como la altura, los perímetros torácicos y craneales.

– Muerte súbita del recién nacido: Los estudios asocian el tabaquismo materno con el síndrome de muerte súbita del recién nacido, concluyendo que el 12 % de todos los fallecimientos por este síndrome eran de madres fumadoras durante el embarazo, y existe otro importante estudio de Nueva Zelanda que confirma este mismo diagnóstico.

– Alteración de la función pulmonar: la función pulmonar que se puede objetivar en el recién nacido es la medición del patrón respiratorio (medición de flujos y volúmenes de aire), y se encuentra alterada en niños cuyas madres fumaron durante el embarazo y que dejaron de fumar después del parto. Estos datos han sido confirmados por varios trabajos de investigación.

– Asma bronquial: Esta patología ha aumentado en las regiones industrializadas, sugiriendo que la exposición ambiental juega un papel importante en su origen. El 25 % de la población infantil en los Estados Unidos está expuesta al humo del tabaco en forma pasiva. Esta exposición aumenta sensiblemente la probabilidad de padecer tos crónica y sibilancias (ruido respiratorio que se ocasiona por estenosis de las vías)

Debido a que por lo general la mujer que ha fumado durante el embarazo no deja de fumar después del parto, no se han podido establecer fehacientemente los efectos intrauterinos del tabaco con respecto a la génesis del asma bronquial. Solamente el 3 % de las mujeres que fumaron durante el embarazo dejaron de fumar después del parto, asociándose a un aumento de la historia de sibilancias y tos durante la primera infancia.

– Trastornos del aprendizaje: el tabaquismo durante el embarazo podría afectar el aprendizaje escolar en niños de hasta 6 años de edad. Existen evidencias que la nicotina produciría alteraciones neurocomportamentales (conjunto de alteraciones en las funciones psíquicas superiores en ausencia de daño físico y fisiológico detectable).

– Síndrome de abstinencia: Está descrito que el recién nacido también muestra señales de estrés y síntomas del síndrome de abstinencia consistentes con lo que se ha reportado en bebés expuestos a otras drogas.

Conclusiones

Se ha observado en el último tiempo un aumento significativo del tabaquismo en adolescentes, cada vez más tanto hombres como mujeres comienzan esta adicción tempranamente. Hoy se estima el inicio del consumo de cigarrillo entre 9-12 años. Esta costumbre está mucho más arraigada en poblaciones urbanas y en clases sociales más desprotegidas y coincide con la etapa más vulnerable de los adolescentes, su necesidad de validarse, de sentirse perteneciente a grupos de pares, sumado a las tremendas campañas publicitarias hace que sea un fenómeno difícil de erradicar. Además, se trata de daños que son acumulativos y no claramente evidenciables en las etapas de inicio de la adicción, por lo cual estamos frente a un deterioro “invisible”.

Por estas mismas razones es que consideramos que fumar en el embarazo, a pesar de la fuerza que puede tener en muchas personas esta adicción, es una elección, libre y conciente, donde la fumadora usa su derecho, sin asumir muchas veces que este hábito está afectando de manera muy importante a su hijo. Sucede que aunque sea en general sabido el daño que produce el cigarrillo, incluso se le intenta transmitir aun más a las mujeres embarazadas, la mayoría de ellas no revela la realidad de su adicción, y también ocurre que el personal de salud no insiste en la importancia de los daños provocados por el tabaquismo.
Algunos profesionales de la salud “autorizan” fumar hasta 5 cigarrillos por día a sus pacientes, argumentando que esto no provocaría daño al feto. Sin embargo, esto no es así ya que NO hay un nivel seguro de consumo de tabaco durante el embarazo. Está comprobado que fumar unos pocos cigarrillos por día expone al feto a más de 7.000 substancias tóxicas y dañinas que pueden afectar su desarrollo y crecimiento. Cuando hay humo de tabaco en el ambiente, el feto recibe menos oxígeno, aumentan los latidos de su corazón y se altera el crecimiento de sus pulmones. También disminuye la circulación de sangre por la placenta, por lo que el feto recibe menos nutrientes.

Creemos firmemente en el poder de la medicina preventiva y por ello la importancia de difundir toda la información disponible sobre una adicción que es la principal causa de enfermedades y muertes evitables.

El médico y/o la matrona con un adecuado conocimiento del tema, están capacitados para ofrecer información personalizada a sus pacientes y a la familia para contribuir a una reducción progresiva de este hábito, y sentimos que no hay mejor momento para ello que el embarazo.

 

REF:

Ministerio de Salud Argentina
http://www.drugabuse.gov/
Ministerio de Salud Chile

 

 

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