La pica en el embarazo

La pica durante el embarazo

QUÉ ES?

La Pica es la ingesta persistente y compulsiva de sustancias como tierra, arcilla, tiza, jabón, hielo, y otros. Las más comunes son la Geofagia, o consumo de tierra, y la Pagofagia, o consumo de hielo.
La presencia en el embarazo ha sido en general poco estudiada, o quizás, subestimada. En América Latina se describe una prevalencia del 23 al 44%, aún cuando esta cifra podría no ser totalmente confiable por las características del cuadro.
En África se registran altas cifras de prevalencia, afectando del 50 al 70% de las embarazadas estudiadas en Kenia.
El término pica proviene del vocablo latino para denominar a la urraca o magpie, ave perteneciente a la familia del cuervo, cuyo nombre científico es pica pica. La urraca es conocida por su apetito voraz, y por comer o “tratar de comer” un amplio rango de sustancias, incluyendo también varias que no son alimentos.
Aunque en forma estricta la pica se refiere a la ingesta compulsiva de sustancias no nutritivas, también es posible observar el consumo obsesivo de cantidades inusualmente elevadas de alimentos, y este trastorno se ha denominado “pica para alimentos” o “malacia” o “citta “, y varios autores lo incluyen en la categoría de pica.

ORIGEN

Si bien no está claro el origen de este cuadro ni las causas predisponentes, se ha observado que es frecuente su asociación a estados de malnutrición. Desde que fuera inicialmente descrita se le atribuye a la geofagia un efecto de saciedad, que se utiliza paliativamente en períodos de hambruna. Se ha sugerido entonces que la deficiencia de calcio o hierro predisponen al consumo de sustancias que los contengan en un intento inconciente de incorporar los nutrientes carentes en el organismo. Sin embargo, no existen evidencias de que en el ser humano la pica responda a un “apetito compensatorio”, y tampoco se ha demostrado que exista una correlación entre la sustancia consumida durante la pica y una deficiencia nutricional específica.
No obstante, se ha observado que existe una fuerte y persistente asociación entre este trastorno y la falta de hierro en el organismo, pero aún se ignora cuál es la relación exacta entre estos dos factores. Algunos autores piensan que la anemia es un resultado de la pica, otros creen que es la causa.
Se ha demostrado además que la suplementación con hierro disminuye o suspende el hábito de pica.

Otra teoría sugiere que la deficiencia de nutrientes como el hierro o el zinc serían los responsables de alteraciones en el funcionamiento de las enzimas reguladoras del apetito.
Se ha postulado también que durante el embarazo, la geofagia podría asociarse a un alivio en las náuseas, debido a que condiciona un aumento en la salivación y una alteración en el gusto y el olfato.
Estudios realizados en Alabama, Estados Unidos en 1995, en mujeres embarazadas y no embarazadas que tenían el hábito de comer arcilla, maicena, harina y bicarbonato de sodio, revelaron que la mayor parte de las mujeres creían que tales sustancias “evitan el vómito, suprimen los vértigos, curan la hinchazón de las piernas y aseguran el nacimiento de niños hermosos”.

La geofagia es también frecuente entre las comunidades indígenas de todos los continentes. Debido a su elevada dependencia de la tierra y contacto con ésta, los indígenas se encuentran frecuentemente en riesgo de consumirla en forma inadvertida.
Factores de orden psíquico podrían también influir en la presencia de pica, y se ha postulado que tales perversiones del apetito representan un intento inconsciente de compensar carencias; de esta manera el consumo de tierra o almidón satisfarían ciertas necesidades individuales como el hambre o una aspiración social. Sin embargo, son muy pocos los estudios que evalúan estos aspectos psicosociales de la pica.

HISTORIA

La Pica está descrita desde la civilización griega. En el año 40 antes de Cristo ya se registraban casos de pacientes que ingerían sustancias no comestibles.
A Hipócrates se le reconoce en un extracto de sus obras “si una mujer embarazada siente el deseo de comer tierra y la consume, el niño mostrará iguales signos”.
La primera descripción de Pica durante el embarazo se realiza en el Siglo VI, con un médico de la corte del Emperador Justiniano I de Constantinopla, en el cual se describe un trastorno en que la mujer siente deseos de consumir diferentes objetos como tierra, cáscaras de huevo o cenizas.
En la Europa medieval existen documentos de una partera en Salerno detallando que si durante el embarazo la mujer consume tierra o tiza debe indicársele que ingiera legumbres cocidas con azúcar.
En los documentos de los Siglos XVI y XVII la pica se menciona frecuentemente como un síntoma asociado a otra patología muy frecuente en aquella época en Europa: la clorosis. Esta enfermedad afectaba principalmente a las mujeres en la pubertad. Sus síntomas característicos eran irregularidades menstruales, palidez, coloración amarillo-verdosa de la piel, pérdida del apetito, pérdida de peso y una marcada pica para sustancias no nutritivas.
Humboldt observó que los Otomacs, indígenas que habitaban a orillas del río Orinoco, en Venezuela, apilaban tierra y la guardaban como reserva para ser consumida en períodos de hambruna. El trastorno afectaba también a los esclavos que trabajaban en las plantaciones y preocupaba a los terratenientes, quienes observaban que aquellos trabajadores que consumían tierra se debilitaban progresivamente, tenían menos capacidad de trabajo y eventualmente morían. Por tal motivo llegaron al punto de diseñar máscaras que les obligaban a usar con el fin de evitar el consumo de tierra.

SUSTANCIAS CONSUMIDAS

Las sustancias que no son alimentos y se consumen con mayor frecuencia durante la pica son tierra o arcilla y almidón (amilofagia) de lavandería. Sin embargo, pueden ser ingeridos una variedad muy caprichosa de artículos alimenticios o no, como papel, fósforos quemados, pelo, piedras, arena, carbón, hollín, ceniza de cigarrillo, bolas de naftalina, tabletas de antiácidos, leche de magnesio, bicarbonato de sodio, pasta de dientes, papas crudas congeladas, jabón, tiza, etc.

En la actualidad se considera que puede existir una variación en las sustancias que son consumidas en función de cambios generacionales que responden a modificaciones en la disponibilidad de sustancias de acuerdo al medio ambiente y a procesos tecnológicos. De esta manera, el consumo de arroz crudo o papas fritas congeladas pueden considerarse como formas más sofisticadas y actuales de amilofagia en sustitución del consumo de almidón de lavandería.

PREVALENCIA

Existe poca información en la bibliografía referente a la frecuencia de este trastorno alimentario en el embarazo y sus consecuencias para la salud materno-fetal. La mayor parte de la información proviene de los Estados Unidos, de las regiones de California, donde las formas más características de pica son la pagofagia y la amilofagia.

Horner, en el análisis de la literatura publicada durante el período 1950-1990, observó que la práctica de geofagia y amilofagia durante la gestación se presenta con mayor prevalencia en mujeres de raza negra, que habitan en áreas suburbanas y que han presentado antecedentes familiares de pica. Además, la presencia de pica sería más frecuente en mujeres mayores de 25 años, que presentan un bajo nivel socioeconómico y un deficiente estado nutricional.

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD MATERNO-FETAL

Los posibles efectos adversos en los recién nacidos de madres con pica incluyen prematuridad, mortalidad perinatal, peso bajo al nacer, irritabilidad, disminución del perímetro cefálico, y exposición a contaminantes químicos como plomo, pesticidas y herbicidas.

Con respecto a las consecuencias que este trastorno ocasiona en la mujer durante la gestación estas dependerán de la naturaleza de la sustancia consumida y pueden incluir constipación, obstrucción intestinal, daño en las piezas dentarias, hiperkalemia, toxicidad con plomo u otras toxinas ambientales y toxoplasmosis u otras parasitosis.

En gestantes con pica que consumieron polvo de hornear se ha observado hipertensión, hipokalemia y alteraciones hidroelectrolíticas, las que son corregidas luego de modificar los hábitos alimentarios.
Estudios recientes que han evaluado los niveles de plomo en sangre en embarazadas, revelan que el riesgo de presentar niveles elevados es notablemente superior en las gestantes que presentan el hábito de geofagia.La consecuencia más habitual en las embarazadas con pica es la presencia de anemia o deficiencia de hierro. Un estado nutricional deficiente con respecto al hierro durante el embarazo se asocia a efectos adversos en el neonato, tales como mayor probabilidad de nacimientos pretérmino, peso bajo y muerte fetal. Estudios observacionales revelan además que las gestantes con deficiencia de hierro registran también un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo incluyendo infecciones urinarias, pielonefritis y preeclampsia. Asimismo, no deben desestimarse las consecuencias que resultan de la fatiga, el cansancio y la apatía características de la deficiencia de hierro.
Aunque los datos publicados son contradictorios, durante la gestación, la deficiencia de zinc predispone al nacimiento de neonatos de peso bajo.
Teniendo en cuenta que la presencia de pica durante el embarazo podría asociarse a un mayor riesgo de deficiencia de zinc y hierro, y considerando las posibles consecuencias que la carencia de los mismos ocasiona tanto para la salud materna como fetal, es que debería detectarse la presencia de pica en el embarazo a fin de controlar el estado nutricional en aquellas gestantes que la presenten y educarlas para lograr corregir los hábitos alimentarios.

Una correcta evaluación del estado nutricional supone la determinación de variables antropométricas, dietéticas, bioquímicas y clínicas, las que elegidas adecuadamente permiten determinar carencias y deficiencias marginales. Sin embargo, tal tipo de evaluación no es llevada a cabo en forma rutinaria en países en vías de desarrollo, debido al costo que supone tanto en recursos humanos como materiales. Si la presencia de pica se asocia a un estado nutricional deficiente, su detección sería de utilidad para llevar a cabo una evaluación nutricional más exhaustiva en aquellas embarazadas que la presenten e implementar las intervenciones nutricionales correspondientes para corregir las deficiencias.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de pica se lleva a cabo mediante un interrogatorio simple y directo indagando acerca del consumo de hielo o sustancias no comestibles durante el embarazo. Sin embargo, tal diagnóstico no se realiza habitualmente durante el control del embarazo, fundamentalmente debido al desconocimiento por parte del equipo de salud con respecto a esta práctica y su relación con el estado nutricional de la gestante.

la pica en el embarazo

REFERENCIAS

Laura Beatriz López, Carlos Rafael Ortega Soler, María Luz Pita Martín de Portela

Escuela de Nutrición. Facultad de Medicina. Universidad de Buenos Aires – Servicio de Obstetricia y Ginecología. Hospital Dr. D. Paroissien. La Matanza. Pcia de Buenos Aires, – Cátedra de Nutrición, Facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de Buenos Aires.

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