Disforia post-parto

Disforia post-parto

Durante nuestra práctica profesional nos encontramos a menudo con un cuadro que se presenta en nuestras pacientes en el post-parto, entre 3 a 5 días después de ocurrido el parto. Cuando se presenta lo hace de forma independiente de cual haya sido la vía de resolución del mismo. Nos encontramos con una paciente deprimida que al menor estímulo llora y que no tiene explicación para ese estado de ánimo, lo que a su vez le genera “sensación de culpa”, por no sentirse todo lo feliz que desea o espera ella y su entorno.
Este cuadro se conoce como Disforia y se da de forma más frecuente de lo que usualmente se piensa, se estima que un 60% de las mujeres que tienen hijos lo presentan. Muchas veces por sus características lleva a la paciente y su familia a confundirlo con otros cuadros como la Depresión post-parto u otros cuadros similares.
Debemos entender la Disforia como un proceso normal de adaptación, en distintos ámbitos:
– Desde el punto de vista hormonal hay un descenso brusco de los Estrógenos y Progesterona, junto a un aumento de la Ocitocina y la Prolactina que son las hormonas que intervienen en las contracciones uterinas y en la lactancia. Esta variación hormonal provoca en la mujer un estado de vulnerabilidad emocional que se traduce en labilidad emocional o llanto fácil, cansancio o fatiga, irritabilidad o ansiedad.
– Desde el punto de vista emocional y sicológico se producen también muchos cambios que no siempre las mujeres están preparadas para enfrentarlos. En primer lugar, el embarazo hace a las mujeres protagonistas de su entorno, toda la atención está centrada en ellas, sus necesidades, sus gustos y deseos forman parte de su habitualidad, situación que cambia radicalmente con el parto en que esta atención se vuelca absolutamente hacia el hijo. A esto de suma que generalmente toda la responsabilidad de la crianza se le atribuye de forma automática y “natural” a ella, asumiendo que es quien debe satisfacer todas las necesidades del niño, alimentación, aseo, entender porque llora, porque está inquieto o si ha quedado bien alimentado. Esto hace que la mujer se sienta sobrecargada, insegura de si será capaz de cumplir con todo lo que se espera de ella, no duerme bien, la lactancia consume gran parte de su energía y esto genera mayor cansancio. En muchos casos llega a su casa y debe seguir con la rutina normal propia de este espacio, otros hijos y obligaciones también con ellos, por ejemplo.
Todas estas condiciones generan o son el origen de estas Disforias, pero como no obedece a un cuadro depresivo propiamente tal su duración es corta, en general no supera los 7-10 días y no requiere tratamiento médico. El desarrollo del apego y el enamoramiento de la madre al hijo hace que sea solo un proceso por el que algunas mujeres transitarán, pero que irá desapareciendo con el paso de los días.
Lo fundamental de este periodo es informar al entorno cercano a la madre de este cuadro y sus características, de manera de evitar que se le sobre-exija, y se le cuestione por lo que le está sucediendo. Si bien es cierto no se trata de una depresión post-parto, podría eventualmente transformarse en una si se mantiene en el tiempo y si la madre no encuentra el apoyo adecuado necesario en sus cercanos.
La depresión post-parto es un cuadro clínico de tratamiento médico y/o sicológico con una sintomatología mucho mayor que la Disforia y de más larga duración. En general tiene una aparición más tardía en el post-parto, alrededor del segundo mes, y provoca alteraciones en al relación madre-hijo, debiendo en muchos casos suspender la lactancia para entregar a la mujer el mejor y más adecuado tratamiento.
Es importante que todos conozcamos y manejemos esta información para hacer el diagnóstico oportuno y correcto, evitando así que una disforia se transforme en un cuadro de mayor gravedad, que altere la preciosa y normal dinámica de este momento.

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