¿Hay que vacunarse contra el Sarampión?

¿DEBEMOS VACUNARNOS CONTRA EL SARAMPIÓN?

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y grave causada por un virus. En 1980, antes de que se generalizara el uso de la vacuna, el sarampión causaba cerca de 2,6 millones de muertes al año. Se transmite por vía aérea y se propaga fácilmente cuando la persona infectada elimina secreciones respiratorias al  hablar, toser o estornudar, o bien, simplemente por estar en contacto con cualquier objeto contaminado. El virus puede vivir hasta 2 horas sobre las superficies contaminadas.
A nivel mundial sigue siendo una de las principales causas de muerte en niños pequeños, a pesar de que existe una vacuna segura y eficaz. Se calcula que en 2013 murieron 145.700 personas por esta causa, la mayoría de ellas menores de 5 años.

SINTOMATOLOGÍA

El primer signo del sarampión suele ser la fiebre alta que comienza unos 10 a 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días. En la fase inicial, el paciente puede presentar rinorrea, tos, ojos llorosos y rojos, y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas. En una etapa más avanzada, erupción en la cara y cuello extendiéndose al resto del cuerpo.
Al cabo de varios días aparece un exantema (erupción cutánea), generalmente en el rostro y la parte superior del cuello, que se extiende en unos 3 días, acabando por afectar a las manos y pies. El exantema dura 5 a 6 días, y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días (media de 14 días).
El sarampión es causado por un virus de la familia de los paramixovirus que normalmente crece en las células de revestimiento de la faringe y los pulmones. Se trata de una enfermedad humana que no afecta a los animales.

COMPLICACIONES

La mayoría de las muertes se deben a complicaciones del sarampión, que son más frecuentes en menores de 5 años y adultos de más de 20 años. Las más graves son la ceguera, la encefalitis (infección acompañada de edema cerebral), la diarrea grave (que puede provocar deshidratación), infecciones del oído e infecciones respiratorias graves, como la neumonía. Los casos graves son especialmente frecuentes en niños pequeños malnutridos, y sobre todo en los que no reciben aportes suficientes de vitamina A o cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado por el VIH/SIDA u otras enfermedades.
En poblaciones con altos niveles de malnutrición y falta de atención sanitaria adecuada, el sarampión puede llegar a matar al 10% de los casos. La infección también puede provocar complicaciones graves en las mujeres embarazadas e incluso ser causa de aborto o parto prematuro. Quienes se recuperan del sarampión se vuelven inmunes de por vida.

POBLACIONES EN RIESGO
Afecta sobre todo a los niños y los casos más graves se dan en lactantes, menores de 5 años, desnutridos y adultos con inmunodeficiencias. Sin embargo, cualquier persona expuesta puede ser afectada por el virus.
Es letal en el 3% al 6% de los casos y los que corren más peligro son los bebés de entre los 6 a los 11 meses de edad.
El sarampión sigue siendo frecuente en muchos países en desarrollo, sobre todo en algunas zonas de África y Asia. La abrumadora mayoría (más del 95%) de las muertes se registran en países con bajos ingresos per cápita e infraestructura sanitaria deficiente.

TRANSMISIÓN
El virus del sarampión es muy contagioso y se propaga por la tos y los estornudos, el contacto personal íntimo o el contacto directo con secreciones nasales o faríngeas infectadas.
El virus presente en el aire o sobre superficies infectadas sigue siendo activo y contagioso durante periodos de hasta 2 horas, y puede ser transmitido por un individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema.
El sarampión puede producir epidemias que causan muchas muertes, especialmente entre los niños pequeños malnutridos. En países donde el sarampión ha sido prácticamente eliminado, los casos importados de otros países siguen siendo una importante fuente de infección.

TRATAMIENTO
No existe ningún tratamiento antiviral específico contra el virus del sarampión.
Las complicaciones graves del sarampión pueden evitarse con un tratamiento de apoyo que garantice una buena nutrición, una ingesta suficiente de líquidos y el tratamiento de la deshidratación con las soluciones de rehidratación oral recomendadas por la OMS (para reponer los líquidos y otros elementos esenciales que se pierdan con la diarrea o los vómitos). Se ha demostrado que los suplementos de vitamina A reducen la mortalidad por sarampión en un 50%.

PREVENCIÓN
La vacunación es altamente efectiva en la prevención del sarampión. Las personas que no han recibido  la  vacunación completa están en alto riesgo de contraer la enfermedad.
América logró eliminar la enfermedad del continente en el año 2002, vacunando a la población infantil a través del programa nacional o de campañas de vacunación.
La vacuna contra el sarampión es una vacuna a virus vivo atenuado que está asociada con la vacuna de la papera y rubéola en la vacuna Triple Viral. Esta vacuna es obligatoria y debe ser aplicada a los niños  al cumplir el año de vida con un refuerzo al ingreso escolar (7años), según el Calendario Nacional de Vacunación.
También se aplica una dosis a los 11 años a aquellos niños que no hubieran recibido las dos dosis correspondientes.
Las mujeres embarazadas no deben recibir la vacuna, y debe evitarse el embarazo un mes después de recibir dicha vacuna, y tres meses si se ha recibido la vacuna Triple (rubéola-sarampión y parotiditis). La lactancia no es una contraindicación para la inmunización de la mujer o del niño.
Los pacientes con un inmunocompromiso serio no deben recibir la vacuna Triple.
Se recomienda la vacunación a todas las personas que viajen en el corto plazo especialmente a lugares que han presentado casos, con la presentación de orden médica o pasaje de su próximo viaje, pueden hacerlo gratuitamente en el Servicio de Salud acreditado para tales efectos, esto es específicamente para las personas nacidas entre 1971 y 1981,  que no tengan antecedentes de haber cursado la enfermedad  o haber recibido 2 dosis de la vacuna después de los 12 meses de edad.
También deben recibir la inmunización los lactantes de 6 a 11 meses de edad que viajan a países con casos.

SITUACIÓN ACTUAL

Desde hace algún tiempo hay una tendencia creciente a no vacunar a los niños, principalmente por la presencia de Mercurio (se utiliza para evitar el crecimiento de bacterias y hongos en algunas vacunas inactivadas con virus muertos). Se han dado distintos argumentos para ello, como el aumento del Autismo en niños o los daños generales que este compuesto podría ocasionar. También se argumenta que la lactancia podría ser la mejor inmunización.
Actualmente, a pesar de los esfuerzos, persiste el riesgo permanente de tener casos importados de sarampión (personas infectadas procedentes del extranjero que toman contacto con quienes no han sido vacunados previamente y desarrollan la enfermedad), provocando brotes.
La aparición de brotes pone en riesgo los logros alcanzados en el país y en América.
Teniendo en cuenta las tendencias y los resultados actuales, los expertos mundiales en vacunación han concluido que los hitos previstos para 2015 y el objetivo de eliminar el sarampión no se alcanzarán en el plazo previsto.
Para seguir avanzando será necesario que los países y los asociados del ámbito de la vacunación den a conocer mejor el objetivo de la eliminación, superen los obstáculos a la vacunación contra el sarampión y realicen inversiones adicionales y sustanciales de forma sostenida, a fin de fortalecer los sistemas de salud y conseguir un acceso equitativo a los servicios de vacunación.

say

REF:
MINSAL, Chile
OMS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *