QUE ES EL BURNOUT

Cuando llega fin de año, la mayoría de las personas tiene algún grado de agotamiento. Éste se considera natural por cuanto hemos realizado nuestro trabajo y/o estudio por bastantes meses, en un horario prolongado, con interminables horas de traslado en muchos casos, con una alimentación no siempre adecuada y con poco tiempo de relajo o distracción durante la semana, sumado a nuestras labores personales en la vida íntima o espacio familiar.

Sin embargo, en un importante porcentaje de personas este estado físico y mental está producido por un exceso de estrés, muchas veces mantenido por largo tiempo sin mediar tratamiento alguno. Esto es lo que conocemos como Burnout.

Síntomas

Los síntomas físicos de este cuadro son cansancio extremo, agotamiento permanente, dolores musculares, cefaleas, alteraciones del apetito, baja en el deseo sexual.
Emocionalmente la persona se siente sobrepasada, no logra responder a las demandas que significan la casa, el trabajo, la relación de pareja, etc. Esta falta de energía y asertividad desarrolla una sensación de fracaso, se da una pérdida de motivación, asoma la sensación de fracaso y de que todo “sale mal”.
Se produce, así, un círculo vicioso de sentir que nada resulta. Dado que hay desmotivación y falta de concentración, efectivamente se van produciendo fallas en el desempeño y, por lo tanto, una progresión del estado inicial. Esto mismo disminuye la productividad, se generan atrasos en el horario laboral ya que se va perdiendo el interés en tener un buen desempeño, y se produce una falta de empatía con los compañeros o familiares, por lo que naturalmente se da el alejamiento del resto.
Por otra parte, pueden aparecer adicciones como manera de evasión y es frecuente la procrastinacion, esto es “dejar todo para después”.
La permanencia de este cuadro genera baja del sistema inmunitario y hay aparición de enfermedades frecuentes.

Recomendaciones para enfrentar el cuadro:

Lo primero y más recomendable es consultar un especialista.
Previamente a tener el diagnóstico se pueden intentar realizar algunos cambios en nuestra rutina que nos permitan evitar, en parte, agudizar el estrés. Éstos pueden ser por ejemplo: un cambio laboral, de funciones, de lugar o de horario, cambio de ubicación de residencia para evitar traslados eternos, en algunos casos aunar las deudas para disminuir el gasto mensual, etc. Es decir, modificar todo lo que signifique mantener algún tema pendiente en nuestros pensamientos más allá de lo razonablemente recomendable. También es beneficioso fomentar el contacto con amigos, activar las redes de apoyo como un modo de hablar de lo que nos pasa, sentir el cariño y la cercanía de otros.
Descubrir y reforzar la autovalía apoyando a causas que lo motiven, fundaciones o agrupaciones, compartir lo que se considera como fortalezas o talentos propios.
Buscar instancias para alguna actividad física, por muy pequeña que sea lo importante es la continuidad y perseverancia.
Respetar y mejorar los espacios de tiempo libre, poner límites a lo laboral y redescubrir lo que alguna vez fue motivador, hacer picnics, caminar, ir al cine o a actividades culturales que no signifiquen un aumento de la carga financiera.
Finalmente es importante replantearse en el ámbito laboral: ¿qué parte de mi vida es? ¿cuánto influiría cambiar?. En definitiva, si es lo que deseamos para nuestra vida, para nuestro futuro, y si ocupa el espacio que debe ocupar en la vida y no se ha transformado en la razón de la misma.
Una vez que hemos evaluado nuestra situación, es necesario plantearnos una solución, como iniciar una terapia sicológica, lo que puede resultar aún mas abrumador por la cantidad de tiempo e inversión que imaginamos nos resultará, y siendo una situación puntual, o de primera ocurrencia en nuestra vida, el Coaching representa una muy buena herramienta de ayuda y apoyo. Un Coach puede dar herramientas y ayudar en el cambio de rutinas, patrones y reglas que rigen nuestra vida, y que vemos necesario reorientar o revisar para recuperar la paz y tranquilidad perdida.

Ext:
Solange Anuch, psicóloga de Clínica Alemana,

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