Testimonios

El nacimiento de mí anhelado y querido Pedro.

Cecilia Artigas C. Psicóloga Clínica de niños/as y adolescentes

Hasta la semana 30 tuve un buenísimo embarazo, me sentí bien, con energía y por sobre todo feliz. Repentinamente, a la semana 30 con 3 días rompí fuente. De inmediato me contacto con mi matrona Cotty, quien me confirma que rompí fuente y que me vaya de inmediato a la clínica, donde me dicen que debo quedarme hospitalizada hasta que nazca mi hijo… el doctor me explica el riesgo de parto prematuro, las posibles complicaciones que eso conlleva y agrega que mi hijo puede nacer en cualquier momento. Además, me dice que no hay cupo en neonatología, por lo que debo ir a otra clínica. Todo fue muy rápido, con mi marido sólo obedecíamos lo que nos decían los doctores…al escuchar que tenía que irme a otra clínica, con otro equipo médico me puse nerviosa…. en realidad estaba asustada… las lágrimas caían solas… mi marido me tranquilizaba…nunca imaginé que Pedrito podía nacer tan prematuro.

Nos fuimos a la otra clínica, al llegar se demoran en atendernos, lo que generó nervios y ganas de llorar… me llevan a una pieza, en la que estoy sola, acostada, en reposo absoluto, monitoreada, con antibióticos de manera intravenosa… así estarás hasta que tu hijo nazca, me señalan. De inmediato me ponen corticoides para madurar los pulmones, el doctor me dice que el mejor escenario es llegar a la semana 35, que en esa fecha mi hijo tiene que nacer si o si por el riesgo de infección, es decir, de seguro nace prematuro y a esperar que nazca sin complicaciones.
Esa noche lloré mucho, fue todo tan rápido e invasivo….

Lo que me ponía más triste era estar hospitalizada, sin poder estar con mi hija de 1 año 8 meses en la casa y en el mejor escenario eso sería por un mes y una semana!!! Me sentía casi como si la estuviese abandonando… así fueron los primeros cuatro días, tenía mucha pena y susto, sin embargo, mi familia, mi marido me contuvieron y acompañaron. Ese cariño, energía, me llegó tan profundamente que me sobrepuse a la situación… comencé a pensar que todo saldría bien, le expliqué lo que ocurría a mi hija y a mi hijo por nacer. Yo creo en la palabra, pienso que la palabra constituye-crea psiquismo, estoy convencida que hay que explicarle a los niños – aunque uno a veces sienta que tal vez no comprenden todo lo que uno les dice. Estoy convencida que a su manera entienden y el solo hecho de incluirlos en lo que está sucediendo ayuda. Pienso que el acto de no contarles o no hacerlos partícipes es lo peor, porque quedan excluidos y tienden a explicarse la situación como pueden y a veces eso es aún más doloroso y/o catastrófico que la realidad misma.

De a poco todo fue fluyendo, los días pasaban, Pedrito crecía y crecía… mi hija Laura iba todos los días a verme, al igual que mi marido. Mi mamá y mi suegra se coordinaban para llevarme a la clínica y también para que ella continuara su rutina yendo a sus talleres. Por mi lado, todas las noches le hablaba a Pedrito y le decía que juntos íbamos a aguantar lo más que pudiéramos, le contaba lo que había hecho en el día, quienes nos habían ido a visitar, quienes habían llamado, etc. …era un lindo momento, un momento de encuentro y conexión solo de los dos.
Soy una persona muy activa, nunca había estado tanto tiempo acostada y sin moverme. Al principio leí muchos libros, luego comencé a pintar mándalas y a hacer álbumes familiares que tenía pendientes. Por suerte mi familia y amigos me visitaban mucho, todos los días recibía varias visitas, me sentí muy querida, acompañada. La Cotty, el doctor Pinto, que son del equipo de la Clínica Tabancura, estuvieron pendiente de mí y mi hijo todo el tiempo. La Cotty me visitaba todas las semanas, a pesar que ella no sería la matrona que estaría en el parto. Ella fue un pilar muy importante, incluso el día que rompí fuente, ella estaba fuera de Santiago y en su representación fue a verme Claudia, quien fue muy amorosa y contenedora.
La Cotty, muy profesional me explicaba todo, me contuvo y me iba diciendo paso a paso cómo estaba mi hijo. A la semana 32 me dijo que cada día ganado era el importante y que sabía lo difícil que era para mí, por lo inquieta que soy y por qué no es fácil aguantar tanto con una rotura de membrana. Sin embargo, con Pedrito aguantamos hasta la semana 34. Finalmente, mi hijo nació por parto normal, con un excelente equipo médico de la Clínica Indisa, que estuvieron pendiente todo el tiempo de mí y de mi familia. Para mi sorpresa y la del equipo médico, Pedrito venía con dos vueltas del cordón umbilical y un nudo. En el momento que nace, el doctor, sorprendido dice “es un sobreviviente”. Me lo pasaron inmediatamente, lo tuve en mis brazos 15 minutos aproximadamente, donde lo puse en mi pecho, lo abracé, le di besitos, le dije que estaríamos separados por unas horas, pero que luego lo iría a ver… entonces el pediatra del equipo médico lo toma en brazos y con mi marido y Pedrito se van a la UTI (Unidad de tratamiento intermedio), ya que por ser prematuro deben hacerle varios exámenes.

Las horas de espera fueron terribles, lo único que quería era saber de él, verlo, tocarlo, abrazarlo, amamantarlo, decirle lo orgullosa que estaba de él, de su fuerza y ganas de vivir. Lo único que me tranquilizó, fue que mi marido podía estar con él, a mí no me dejaban por protocolo, pues recién había terminado el parto. Finalmente pude ir a verlo a la UTI y le dije todo, puse palabras, lo abracé y amanté. Al día siguiente estuve todo el día con él dentro del horario establecido. Finalmente al otro día, Pedrito es dado de alta de la UTI – todos los exámenes salieron bien- a las 7° am me lo llevan a mi pieza… Ese momento fue tan lindo, muy feliz, un momento de tranquilidad y gran emoción. Luego de ese precioso encuentro estuvimos dos días más y nos fuimos de alta. Ahora Pedrito tiene dos meses, y está creciendo de lo mejor.

Gracias a todos quienes estuvieron apoyándonos, acompañándonos, en especial a mi marido, a mi hija, padres, suegros, hermanos, amigos que hasta tres babyshower tuve en la clínica y a los equipos médicos de la clínica Tabancura y clínica Indisa. Muchas gracias!!!